Breve historia.

1.1           Antecedentes históricos.

La primera referencia al cuerpo energético data del año 5000 antes de Cristo en un escrito del chino Huang Ti Ching.

El Bhagavad Gita, el Mahabarata y otras grandes obras hindúes, expresan que el hombre posee un cuerpo etérico o bioplasmático. Los Vedas contienen muchas referencias a él, y los chakras son por primera vez descritos en los Yoga Sutras.

En médico egipcio Imhotep, también hace referencia a este cuerpo de energía.

En la religión judaica (Gen. 9:4.) afirma: “Sólo dejaréis de comer la carne con su alma, es decir, con su sangre.” Por tanto, existe un alma, cuyo vehículo es la sangre. El Nuevo testamento habla del alma como algo que sobrevive a la muerte.

Los sabios griegos consideraban al alma como una armonía íntimamente conectada con la teoría de los cuatro elementos.

En todas las culturas de la antigüedad, de una forma u otra, se expresa la existencia de un alma invisible e inmortal que abandona el cuerpo cuando éste muere. 

Videntes de todas las épocas han afirmado ver una zona luminosa alrededor del cuerpo humano. El halo dorado alrededor de la cabeza en las imágenes de Buda, Cristo o los santos, o imágenes como la de la Virgen de Guadalupe, muestran que este conocimiento ha estado en todos los tiempos y en todos los continentes del planeta. Pero ante la inmaterialidad del fenómeno, su interpretación había quedado siempre dentro del campo de lo sobrenatural.

Figura 1: Imágenes de la Virgen de Guadalupe y de un campo bioeléctrico obtenido por ordenador.

A estas dos imágenes las separan 500 años y un océano. Una es sobrenatural, la otra tecnológica pero existe algo en común.

1.2           Grandes científicos tras la pista.

En el Organon, el Dr. Samuel Hahnemann, creador de la homeopatía, habla de una poderosa energía vital, que anima la existencia de los seres vivos.

En 1845 el barón Von Reinchenbach, científico alemán, investigaba una emanación de los cuerpos vivos a la que llama Od.

En 1880 el gran científico Norteamericano Nicola Tesla muestra que cuando el cuerpo es expuesto a un campo electromagnético, aparecen descargas eléctricas alrededor de él.

En 1911 el Dr. inglés Walter Kilner, miembro del Colegio Real de Físicos de Londres, demostró la existencia de un Campo Bioplasmático y escribió el libro “La atmósfera humana”. Inventó una lente para ver el aura y diagnosticar con ella.

En 1939 el Dr. Inglés Edward Bach, famoso bacteriólogo, y creador la terapia floral afirmó que el hombre tiene un alma que es su ser real, y que toda enfermedad es consecuencia de una desarmonía entre el alma y la personalidad.

La doctora Valerie V. Hunt, neurofisióloga y psicóloga, utilizando la tecnología desarrollada en Estados Unidos para el programa espacial de la NASA, ha verificado científicamente que en el cuerpo físico existe una radiación electromagnética continua que procede de nuestros átomos y permite un intercambio de energía entre los individuos y su entorno.

El profesor Vladimir Voleikov, actual vicerrector de la Facultad de Biología de la Universidad de Moscú y científico estrictamente empírico, expresa el nuevo concepto de la biología basado en que la vida no puede  ser explicada únicamente a través de las leyes de la física y de la química, sino que es solo entendible a través de la teoría de un campo biológico específico que establece su existencia.

En la actualidad, a partir del desarrollo del nuevo modelo vibratorio del universo, científicos de todo el mundo buscan en el alma la causa de muchas de las manifestaciones del ser humano, entre ellas la enfermedad. Pero, ¿cómo estudiar desde el punto de vista del método científico algo tan intangible como el alma?

La vida camina siempre muy por delante de la ciencia. Los conocimientos más valiosos y enriquecedores que hemos recibido, siempre han sido al margen de la ciencia mecanicista y de laboratorio. Si en este libro nos expresamos en términos de aproximación a la ciencia oficial, es por respeto a los científicos que están investigando el efecto Kirlian según el método científico, y a aquellos que necesitan de la aprobación científica para poder admitir la veracidad de un conocimiento.

1.3           Comienzos de la Bioelectrografía.

A finales del siglo XIX el investigador bieloruso Jakov Nardkevitch descubrió la luminiscencia de las manos humanas dentro del campo de un generador de alto voltaje, y aprendió a fijar dicha luminiscencia en una placa fotográfica. Pero después de su muerte, y debido a la aparición de la revolución bolchevique, sus trabajos fueron olvidados, hasta que el método fue redescubierto por los esposos Kirlian.

En 1939 Semion Davidovithc Kirlian descubre que un campo eléctrico de alto voltaje hace visible el aura humana. A partir de entonces el y su esposa comienzan una amplia investigación. Quizás lo que más mueve a la pareja a investigar el fenómeno es la observación de que el halo luminoso de la mano de Semion es irregular, frente al de su esposa que es más uniforme.  Lo atribuyen al delicado estado de salud de él, y el excelente de ella. Durante décadas los esposos Kirlian siguen investigando y obtienen más de 30 patentes por su invento. En 1974 Semion recibe el título honorífico de investigador emérito de la URRS.

Sus descubrimientos no son conocidos en Occidente por motivos políticos hasta treinta años después por medio de la publicación de un libro en 1970 llamado “Descubrimientos psíquicos detrás del Telón de Acero”. A partir de entonces comienzan en Occidente cientos de investigaciones acerca del efecto Kirlian.